jueves, abril 26, 2007

Cabeza fría

Hace pocos días, mi esposo consiguió trabajo. En un banco, un Call Center de atención a usuarios y servicios, algo así. Me alegra que no sean ventas. Pero ya hay detalles macabros: limpio como un hospital, "calidez bancaria" y un torniquete por el que se pasa tarjetita con la que checan asistencia. La misma tarjetita se pasa también, cada vez que van al baño, salen a la tienda y a comer. Te tienen tomado dónde andas y cuánto tiempo. Por menos de cuatro mil pesos al mes.
Yo hubiera querido largarme a Michoacán, quería regresar al paraíso. Hice un plan, conjeturé cosas, pedí consejos y finalmente, no se hizo algo, al menos hasta el momento. Todo iba de perlas, parecía un sí rotundo, incluso mi esposo se topó a la de Personal por ahí y ella, le reclamó que cúando le iba a dejar su solicitud. Cuando él fué, maravilloso, pero todavía no tenían el presupuesto para contratar nuevas plazas ¿entonces para qué sacan la convocatoria? se excusan con que son un municipio panista, en gobierno estatal perredista. Lo que sea, se me fueron dos quincenas. Nos fuimos pensando que al regreso, cobraríamos el cheque de remanentes del trabajo anterior de mi esposo. Ya había llegado antes de vacaciones y es hora que no se lo entregan, dizque el Director General simplemente no lo quiere firmar, nomás por joder. Si lo rebotan a Personal de la Secretaría, será más difícil recuperarlo.
Estoy hecha a que mi matrimonio ya valió madre. Literalmente. Como un castillito de arena deshaciéndose por lluvia y embate de olas. Sólo me falta acordar con mis papás la fecha de mi mudanza, porque como siempre, no tengo dinero. Llego en la tarde muerta, por más que quiero descansar 20 minutos, se vuelven 3 horas, me pregunto cómo se me va a poner vivir lejos y sola con mis nenas. En las noches me pongo triste y me dan ganas de chillar. Me meto al baño para que nadie me vea y salgo después. A ciencia cierta, todavía no puedo decir porqué lloro: porque no estoy 100% segura, porque siento culpa, porque hace 14 años mi esposo es mi única pareja...no sé.
Hoy en la noche buscaré a mi maestra, para ver si ya leyó mi primera parte de tesis y tiene correcciones. Dejé de verla desde marzo porque se sintió presionada y de buenas a primeras me dijo que, si sólo iba a la Facultad a su clase, no estaba aprendiendo nada nuevo (y tenía razón), que mejor me fuera a la clase de posgrado de Antonio Alatorre y de paso avanzara materias en la maestría. No le dije -porque ya lo sabe- que mi tirada no es la maestría, sino las becas de doctorado que se abren a final de este año. Pero tampoco me engaño ahora por dos cosas: la primera es que estoy atrasada en la tesis y el tiempo, mucho depende de la actitud de mi maestra y de los sinodales. Y segundo: no podré sobrellevar un doctorado sola con mis hijas. Si el tiempo no pasa a mi favor, optaré por la maestría en la UNAM por las tardes y no dejaré este trabajo.
Me siento triste, pero no deprimida como estuve hace tiempo. No pienso dejarme caer otra vez, no. En ratos feos, donde se deciden cosas poco agradables hay que tener cabeza fría, decidir rápido y decidir bien. O por lo menos, ordenar las piedras del castillito desmoronado.

Comments:
Wendy, solo queda una cosa Atreverse, el único problema es que no puedo decirte por que cosa te atrevas, saldrás adelante, saldrán adelante, como lo dije en mi columna ¿A qué le temes? incluso esos temores, con el tiempo dejan de ser tales.

Hubo un lepreoso atormentado por sus heridas, al andar fue despreciado por los demás hombres, caminó hacia el desierto y después de algunos días, casi muriendo de sed lo encontró un grupo de personas vendadas, carcomidas por la misma enfermedad, ellos no le temían como los demás hombres, en esos momentos dejó de ser EL leproso y se hermanó con ellos en su padecimiento, vio como él y sus compañeros perdían sus miembros, su piel, pero juntos lograron un solo espiritu.
Este breve cuento es para ti, querida amiga.
¡ÁNIMO!
 
No sé qué decirte, pero te apoyo en lo que elijas.
Fíjate que yo también estudié letras hispánicas pero soy de una generación mucho muy anterior a la tuya (90-93). Alguna vez quise hacer la maestría pero no me he dado tiempo (y quizás ni las ganas). ¡Un abrazo!
 
Yo pronuncio tu nombre
En las noches oscuras
Cuando vienen los astros
A beber en la luna
Y duermen los ramajes
De las frondas ocultas.
Y yo me siento hueco
De pasión y de música.
Loco reloj que canta
Muertas horas antiguas.

Yo pronuncio tu nombre,
En esta noche oscura,
Y tu nombre me suena
Más lejano que nunca.
Más lejano que todas las estrellas
Y más doliente que la mansa lluvia.

¿Te querré como entonces
Alguna vez? ¿Qué culpa
Tiene mi corazón?
Si la niebla se esfuma
¿Qué otra pasión me espera?
¿Será tranquila y pura?
¡¡Si mis dedos pudieran
Deshojar a la luna!!

SI MIS MANOS PUDIERAN DESHOJAR
Federico García Lorca
 
Mira, cualquiera que sea la situación, hay que aguantar el embate sin deprimirse. Haciendo eso, ya tienes parte de la batalla ganada.

Por aquí andaré. ;-)
 
Wendy, no te desanimes. Intenta hacer tu maestría en México. Mira, yo estoy haciendo un doctorado en España y no creas que es la gran cosa; echo de menos a mis profes mexicanos, que son toda creatividad e ingenio. Si quieres, y si te sirve de algo, te puedo pasar toooda mi bibligrafía de doctorado. Lo estoy haciendo en literatura hispanoamericana, no sé si te interese.

Tengo cuatro hijos y ya con hijos hice mi carrera de licenciatura. Si tienes ganas, ¡inténtalo!, creo que nada se pierde.

Si tu respuesta es 'sí', entonces dejaré mi correo para ponernos en contacto.

Aún no te he dicho que llegué aqui de casualidad y que soy mexicana, por supuesto.

Un abrazo.
 
¡Claudia, claro que sí!
mándame un mail, algo a donde pueda comunicarme contigo, mil ¡gracias por tu experiencia!

wendylumop[arroba]hotmail.com
 
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