sábado, abril 30, 2005

Mujer Verbo Irregular

Andate, le dijeron las gordas, llévate tu libro de Roa Bastos, allá abajo hay un teléfono. No lo llevaron afuera del lugarcete, sino escaleras abajo, donde había una especie de sótano con un tablao enmedio, y al lado mesas y sillas de hierro. El chico bajó y se sentó a desgano en una silla cualquiera, cerana al tablao, sollozando todavía por el susto ese de las gordas y el dinero. A poca distancia, estaba una sentada mujer robusta, con un vestido rojo de bailaora de flamenco y un libro ininteligible en el regazo, quien lo vió con mucho interés, era bonito, el chico:
-¿Cómo te llamas, te puedo ayudar en algo? le preguntó ella
-Eso no importa- contestó él insolente, -¿te gusta leer?
-Algo, de vez en cuando lo hago.
-Entonces toma estos cuentos, supongo que te harán el rato llevadero, le dijo el nene -¿Cómo te llamas tu?
-Mi nombre es raro. Me llamo María Encarnación del Verbo Irregular. Muchas gracias por tus cuentos, no los puedo leer ya mismo pero nos podemos ver de aquí a dos días en el café, ése donde el espectacular de los calzones, a las seis ¿te parece? Ya tengo que empezar mi número y no hay nadie más que tu.
-Vale y me das tus comentarios. Anda ya.- le dijo el nene
Ella se levantó y le dió un beso en la frente, que permitió ver al chico un escote conteniendo unos senos generosos.
La mujer se metió entre las cortinas del lado derecho y preguntó algo inaudible y luego gritó enojada ¡¿Cómo que no ha llegado?!. Al poco rato, comenzó a sonar una guitarra y un cajón. Encarnación salió aplaudiendo y meneando a más no poder sus enormes caderas redondas. El chico vió mejor de grandes ojos cafés, era alta y joven, robusta pero curveada, con el cabello oscuro a la cintura, sin duda rebozada pero su abundancia esquivaba, por mucho, la obesidad, era voluptuosa. De enormes nalgas y tetas, que se agitaban en pequeñas convulsiones a cada zapateo continuo.
Lo miraba directo a los ojos y eso, mas sus marcadas ondulaciones, lo ponían nervioso. De tanto elevar y bajar los brazos, el vestido sobre los senos provocó que se asomaran los enhiestos los pezones. Movía cadenciosamente la cadera y la abertura del vestido era prominente, dejando ver una bien formada pierna.
-¡Aplaude nene! ¡Así! , le decía entre gimoteos de esfuerzo y poco a poco, fue bajando las escaleras, decidida a animar a su espectador. No hace falta decir que el nene estaba aterrado. Sobaba con fruición a su librito de Yo, el Supremo, su única defensa. Tampoco hace falta señalar el bulto que el nene ocultaba debajo de la bragueta y que clamaba imperioso por vencer los obstáculos de la tela.
A media escalera estaba, dispuesta a tomarle una pierna al chico (las tenía bastante buenas, traía un pantaloncillo corto) cuando a lo lejos se oyó una voz varonil y luego aplausos. Salió al escenario zapateando portentosamente un hombre alto de nariz perfecta, ojos azules y rulos.

-Ya llegué preciosa, te dije que ahora sí te tocaba- dijo con la mejor voz, la más fresca, mientras la miraba fijamente. La mujer volvió por sus pasos y regresó al escenario, sonriente, se le acercó bailando y le susurró algo al oído, como qué tarde llegas. El hombre la miró y sonrió, dedicándole una mirada cómplice que algo turbio prometía. Se acercaron más, el tomó la cintura de Encarnación y la atrajo hacia sí, luego, tomo su barbilla y le besó el cuello.
El nene estaba seriamente molesto. -Ése es un puto, reputo, reputete pensaba y repetía por lo bajo. Esa es una zorra sinvergüenza. Veía con mal disimulado desprecio a aquél hombre tan erguido, elevado y turgente, casi a punto de ebullición y eso le causaba dolor al nene en las ingles.
El chico se levantó fastidiado y fue al teléfono. Hizo rápida la llamada y desde la penumbra, los observaba curioso y mordaz,abrazando el libro, ansiando el momento en el que resbalaran o algo desastroso ocurriera y por fin parara esa escena en la que ya ambos bailarines sudaban copiosamente y se dirigían encomios obscenos, propios de la intimidad y no de un escenario.
En ese instante estaba, cuando se oyó escándalo escaleras arriba.
-Déjenme pasar les digo, voy por mi hijo.- Gritaba a regañadientes y rabiosa como leona, una señora de edad. Repartía bolzasos a diestra y siniesta y denostaba con coraje al inmundo lugar:
-¡Mujerzuelas, zorras coquetas, háganse a un lado, gordas de mierda! ¡Esto es una pocilga, mira que meter a un pobrecito aquí!
Cuando el nene vió a su madre que había venido en su auxilio, rápidamente se jaló el tiro del pantalón para que ésta no viera su miembro reventando de sangre y deseo.
-Mma- mamá- dijo, haciéndose el sorprendido.
-Vámonos hijo, este sitio apesta. Mañana tienes que jugar al fútbol y todavía vamos a comprar la pasta. ¡Estás hirviendo! ¿qué te dieron a beber estos desgraciados? ¿porqué sudas?
-Nada mamá, gracias por venir por mí. Por favor comprame pantalones más grandes.
Se retiraron el nene y la mujer. La pareja de bailarines, al no tener espectadores, se metieron tras bambalinas, entre miradas tórridas. Risas y jadeos se oyeron al poco rato.
Dos días después, Encarnación acudió con el chico y sólo le señaló una falta de ortografía. El chico se ofuscó terrible, Cerati, le dijo ella a aquél hombre de labios turgentes, que fumaba entonces un viceroy, los dos tumbados sobre la cama (post coitus).
-Así son preciosa, así son los niños de mamá.


Comments:
Eso era una historia maravillosa. Gracias Wendy.
 
¿Es necesario estudiar lo que tu estudiaste para escribir lo que tu escribes??? porque entonces me cambio de carrera, que maravilla, que facilidad para utilizar las palabras... mis respetos... me encanto, y desde ahora sere tu fan!!
 
Wen,
Me encantaron las imagenes del texto. Te felicito y te mando un abrazo.
 
Sra. Encarnación del Verbo Irregular, usted me está seduciendo o lastimando, no lo sé.
Por favor, continuemos con esto. Yo haré lo propio donde acostumbro estar.
Di-s la bendiga.
El Nene de Mamá.-
 
Buenísimo Wendy! Escribe más.
 
Me había ausentado, pero ya regresé. Oye, ja ja, sigues por buen camino, tus escritos son buenos ehhh, divertidos. Leyendote me imagino las caras y las actitudes de las personas bien curadas, asi como a ti disfrutando escribiendo.
 
Muchas gracias por su entusiasmo. Esto no es producto mas que de una nochecita insomne.Por otro lado, está escrito a la carrera y de un sentón, en un café internet, por eso toda la narración está tan descuidada.
Muchas gracias y si hay más comments, por aquí los respondo.
 
GES, se le hará llegar su comentario a Encarnación,quien dicho de paso, no es Señora.
 
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